
La realidad que vive el mundo nos obligó este año a celebrar la Pascua de la Resurrección con un reducido grupo de compañeros de vigilia. Pero nos reencontramos, convencidos de que pronto llegará la hora de derrotar la muerte; por eso permanecimos desvelados para festejar el instante en que el inocente del Calvario nos invitó a vencer las injusticias. Esa misma noche de maravillas y de prodigios, mientras esperábamos al sol sin ocaso y a la luz sin tinieblas, recibimos un maravilloso obsequio. Desde la distancia geográfica, pero con la proximidad espiritual nos llegó, la obra «En busca de los Orígenes» que en esta hora representa un salmo a la esperanza, esa expresión que al ser bautizada cristianamente, se transformó en una virtud teologal, junto con la fe y el amor.
«En busca de los Orígenes» es una recopilación de la basta producción intelectual y representa la más reciente publicación de Abdón Vivas Terán, un hermano de ideal con el cual hemos compartido múltiples jornadas de lucha por la justicia social.
La obra, «En busca de los Orígenes» es una buena cantimplora que repleta de nuestra cosmovisión del humanismo cristiano, se convierte en manantial para refrescar la sequía de ideales por los cuales transita nuestra sociedad en este desierto reseco por la aridez de un vulgar pragmatismo autoritaria.
Hacemos nuestras las expresiones de José Ramón Solano al señalar que en este estudio el «contenido se integra a partir de diversos componentes que abarcan testimonios personales, planteamientos teóricos sobre economía, opiniones diversas y consideraciones relativas a la condición humana…»; pero esta creación «Trasluce también la semblanza de una persona que ha vivido una realidad existencial en la que ha tenido cabida, no sólo una amplia gama de actividades, sino una diversidad de circunstancias, de responsabilidades, de retos y de logros».
Al abrir las páginas del libro «En busca de los Orígenes», cualquier lector desea secretamente que las palabras que recorren sus ojos puedan iluminar la realidad que le envuelve. Otros que conocemos la densidad del pensamiento de Abdón Vivas Terán buscamos oxigenar la mente, pero también soñamos con reforzar las convicciones que aportan orientación, sentido y seguridad a nuestra existencia ya que la biografía de Abdón es la semblanza de un hombre de ideas.
Los múltiples peregrinajes que hemos hecho al lado de Abdón Vivas Terán han sido siempre un transitar de Idealismo, no de ideologismo. Ha sido una marcha de realismo, no de pragmatismo. Su visión humanista de la economía ha sido faro luminoso para iluminar los caminos de quienes hemos hecho del activismo político un ejercicio de apostolado, una misión que desde muy jóvenes realizamos desde la vida, «desde nuestro grito poderoso, desde la historia, no desde una verdad acribillada; desde la faz del hombre, no desde las manipulaciones del poder, desde los excluidos, pues desde allí nace un clamor nuevo, es el grito rebelde de la muchedumbre que padece hambre y persecución…» Ese itinerario lo hemos realizado con Abdón de la misma forma como lo hace el caminante sobre la niebla, que busca en un mar de incertidumbres encontrar un archipiélago de certezas, para asentar en ellas nuestra acción transformadora…».
Para quienes iniciamos nuestro transitar de lucha democrática a la caída de la anterior dictadura militar que nos identifica como la Generación del 58 y que participamos activamente en la Consolidación Democrática, nos reencontramos con Abdón en un difícil momento que nos compromete, muy gravemente ante nuestro pueblo y ante nosotros mismos, por eso la obra «En busca de los Orígenes», nos permite renovar en nuestra cantimplora el agua fresca de la esperanza.
Cuando indagamos cuál es la raíz, el principio o el germen que le ha dado fundamento a nuestro apostolado, estamos «En busca de los Orígenes» y luego de tantos años de lucha, en esta hora menguada de la patria, resulta prudente recordar que «No salimos a la lucha para que en Venezuela se perpetuaran las injusticias, salimos a la lucha para construir con nuestro esfuerzo, con nuestros brazos y con la fe del pueblo, una realidad distinta».
Esta es una hermosa estación para buscar los orígenes, una hora para soñar, una hora para comprometerse y una hora para asumir plenamente nuestra tarea liberadora.
El poeta me dijo: «Bienaventurados los que sueñan sueños y saben realizarlos».
Hoy puedo afirmar: Bienaventurados los que siguen soñando con la libertad, porque necesitamos transmitir un sentido de lucha, un sentido de la vida, un propósito de servir. La concepción de una obra grande reclama el esfuerzo de todos y al que todos, estamos obligados a concurrir.
Gracias a Abdón Vivas Terán por regalarnos «En busca de los Orígenes»,
Aquí tiene el libro para leerlo: