DESTRUIR EL PARAÍSO Imprimir
Publicado por Felipe Guerrero   
Sábado, 20 de Mayo de 2017 20:41

 

Escribe: Profesor Felipe Guerrero

Email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

 

 

 

 

«¡Llegaron!»es el título del nuevo libro del prestigioso escritor Fernando Vallejo, el ganador del Premio Rómulo Gallegos. «¡Llegaron!» sirve para retornar a la vieja finca donde el autor disfrutó de la vida desde los infantiles días azules pero que fue arrasada por la muerte en los días de penumbra y oscuridad. Afirma que «Llegó la plaga a destruir el paraíso», al recordar que entre naranjos y limoneros, en la falda de una montaña se alzaba aquel remanso de paz  mirando hacia la carretera y cuando los abuelos, desde su corredor delantero veían venir las hordas salvajes decían aterrados: «¡Llegaron!», como si fueran la plaga de la langosta.

La fantasía de la obra literaria se convirtió en realidad en esta aldea tachirense. Con la intención de acallar el espíritu libertario de este pueblo, desde los sótanos de Miraflores ordenaron el traslado de las huestes de  Zamora  para doblegar nuestra lucha por la libertad y la justicia.

En medio de proyectiles de todos los calibres, apareció Zamora con las bandas armadas de la oligarquía del poder y se volcaron para masacrar al Táchira, resucitando la maldad de Atila y de Hitler; pero mientras el fuego causado por las bombas destruía lo que hemos levantado con trabajo y con constancia, seguimos desarmados defendiendo este espacio para la libertad y jamás podrán los tiranos doblegar nuestra reciedumbre, porque los tachirenses no le rendimos culto a la servilitud. Ya uno de nuestros hermanos mayores, Pedro María Morantes afirmó que «El servilismo y el despotismo se han colocado frente a frente, influenciándose recíprocamente en una acción de causa y efecto; el servilismo produce el despotismo, y éste, a su vez, genera aquel. Si no hubiera déspotas no habría serviles; si no hubiera serviles, no habría déspotas»

En esta hora cuando las hordas de Zamora pretenden destruir esta montaña geográfica y humana, rescatamos la lección de nuestros abuelos que iniciaron en esta tierra la Revolución Comunera al grito de «Muera el mal gobierno» el histórico movimiento que fue  el germen de la postrera «Independencia».

Los habitantes de estos pueblos «Con sus calles que van, subiendo al cielo... Para poder tocar las nubes con las manos», somos la expresión de un sentimiento ancestral;  por nuestras venas corre sangre a impulsos de libertad.  Los Tachirenses somos la vitalidad rebelde que se afianza en profundos valores del humanismo.

Se cuenta que Ignacio Figueredo el prestigioso músico y folklorista venezolano, popularmente conocido como «El Indio Figueredo», era un mago del arpa. En la llanura  no había ninguna fiesta sin él. Para que la fiesta fuese fiesta, «El Indio Figueredo»,tenía que estar allí con sus dedos bailadores que alegraban los aires y alborotaban las piernas. Una noche, en un sendero solitario del llano, fue asaltado por unos ladrones. «El Indio Figueredo»,se trasladaba en una mula y encima de la otra su arpa, cuando unos ladrones lo asaltaron y lo molieron a palos.

A la mañana siguiente, alguien lo encontró. Estaba tendido en el camino, más muerto que vivo. Y entonces  «El Indio Figueredo»,  dijo con un hilo de voz:«Se llevaron las mulas y también se llevaron el arpa». Y.. tomando un nuevo aliento, en medio de la risa afirmó: «¡Pero no se han podido llevar la música!»

A las turbas de Zamora les decimos que podrán llevarse las mulas, pero jamás nos quitaran la música que dice:«Somos libres... Las férreas cadenas del esclavo rompiéndose ya...»

No podrán«DESTRUIR EL PARAÍSO»